El
Gimnasio del Norte
fue fundado por los educadores Pedro
Ángel Daza Mendoza y Berenice Flórez de
Daza. El acta de fundación se
levantó en reunión realizada el domingo
31 de octubre de 1982, donde se establecieron los criterios
pedagógicos y filosóficos que todavía
se conservan y que dieron origen al lema "Educación
para la Vida" que se ha convertido
en un principio existencial para todos los entes de
esta institución. En la misma reunión
también se definieron: el escudo, la bandera
y los uniformes que se usarían, los cuales todavía
se conservan.
La
sede inicial fue un local ubicado en la avenida 19 No.
3-62, frente a la Casa Indígena, donde funcionó
el plantel desde el 1 de noviembre de 1982 hasta el
30 de junio de 1990, comenzando a establecerse como
uno de los colegios de más alto rendimiento académico
y disciplinario.
Las
clases se iniciaron el 8 de febrero de 1983 con 269
alumnos en los niveles de preescolar (aprobado mediante
Resoluciones 18864 del 18 de octubre de 1983), básica
primaria (aprobada mediante Resoluciones 18808 del 19
de octubre de 1983) y básica secundaria (aprobada
mediante Resoluciones 18863 del 18 de octubre de 1983),
dictándose para entonces las clases con todos
los requisitos de Ley.
Prontamente
los directivos comenzaron a percibir que el colegio
ya no daba abasto para la cantidad de alumnos que deseaban
ingresar a la institución, por lo que el 5 de
julio de 1985 adquirieron el terreno donde comenzaron
a construir la nueva sede, la cual fue inaugurada el
31 de octubre de 1991, fecha desde la que se han realizado
ampliaciones y mejoras en forma permanente para optimizar
el bienestar de la Comunidad Norteña.
HITOS
HISTÓRICOS
Ya
en la nueva sede se da uno de los acontecimientos más
importantes en la historia del plantel: en 1987 se gradúa
la primera promoción, constituida por 24 gloriosos
bachilleres.
En 1994 el colegio obtuvo dos Distinciones "Andrés
Bello" con los estudiantes Carlos Esteban Yaguna
Toro y Mancel Enrique Martínez Ramos, los dos
Mejores Bachilleres del Cesar en las Pruebas ICFES.
En
1995 fueron dados al servicio los más completos
y modernos Laboratorios de Física, Química
y Biología y gracias a estas mejoras se dio un
gran impulso a la investigación dentro de la
institución por lo que el colegio participó
en Expo-Ciencia Juvenil con dos proyectos en Física
y Química. Ante la imperiosa necesidad de estar
a la par con los grandes avances tecnológicos
mundiales, fue instalada la sistematización en
la Biblioteca Jorge Enrique Restrepo Suárez y
en todas las dependencias administrativas.
En
1996 el colegio fue distinguido por la Universidad Nacional
de Colombia con inscripción gratuita y posibilidades
de estudio mediante préstamo para los cuatro
mejores bachilleres, como un reconocimiento por estar
el plantel entre los cien mejores colegios de Colombia,
según las Pruebas ICFES y las de ingreso a la
Universidad Nacional. Más alumnos seguían
llegando, por lo que adquirió un terreno colindante
de 6.812 metros cuadrados, proyectándose la ampliación
de las instalaciones.
En
1997 se trabajó con la consigna "Acción
por Convicción" y en ese año fueron
construidas y dadas al servicio tres aulas y dos nuevas
baterías sanitarias. El colegio asistió
nuevamente a Expo-Ciencia Juvenil con cuatro proyectos.
Lanzó y lideró la propuesta "Valledupar,
Ciudad Educadora", que busca hacer de esta capital
un modelo de cultura ciudadana y ejemplo para el resto
de la nación. El colegio obtuvo el primer lugar
individual y colectivo en las Pruebas ICFES. Los dos
Mejores Bachilleres fueron Juan Felipe Martínez
Plata y Evelio José Barrios Acosta, quienes recibieron
la Distinción "Andrés Bello"
y se ubicaron entre los diez primeros de Colombia. El
promedio general obtenido fue de 314.
En
1998 se institucionaliza la consigna "Vivir
es Servir". Se construyen tres nuevas aulas,
una Sala de Informática y la Oficina de Educación
Física, Recreación y Deporte, así
como un parque infantil destinado a los alumnos de la
primaria. El colegio ocupa nuevamente el primer lugar
en las Pruebas ICFES. El bachiller Juan Gabriel Malagón
González, con 390 puntos, obtiene el Premio Andrés
Bello. El puntaje promedio del colegio fue de 324.13.
En
1999, la consigna del colegio: "Dimensión
Trascendente", orientó las acciones de los
diferentes estamentos de la institución. Terminó
la construcción de las aulas de la segunda planta
del Bloque Patio de los Polígonos. Adquirió
el lote colindante entre el colegio y la Avenida a Hurtado
y ocupó el primer lugar colectivo e individual
en el Departamento del Cesar en las Pruebas de Estado.
El bachiller Julio César León Luque obtuvo
un puntaje de 379 y el colegio elevó su promedio
a 333.14 puntos.
El
año 2000 tiene un significado institucional relevante.
El colegio alcanzó su mayoría de edad
al cumplir 18 años de labores. La expresión
"El Gran Ciudadano" enmarcó la celebración
de este aniversario, que tuvo como propósito
el crecimiento personal de todos los estamentos. La
consigna trabajada fue: "Calidad Integral".
Construyó una segunda aula múltiple y
completó la dotación de la Sala de Informática
No. 2. El mejor bachiller del plantel fue Jonathan Tybalt
Malagón González.
En
el año 2001 trabajó con la consigna "Innovación
y Creatividad". Fue dada al servicio una nueva
área de Preescolar, con dos aulas, baterías
sanitarias y amplia zona de recreación. Se comenzó
a construir el Oratorio, obra dejada por la promoción
de ese año.
En
el año 2002 trabajó con el lema "Ciencia
e Innovación". La construcción
del Oratorio fue terminada así como un nuevo
cuerpo de salones destinado a los alumnos de primaria.
Adquirió nuevos terrenos en la parte posterior
del colegio destinado a futuras ampliaciones; pero,
sin duda, el cambio más importante fue la instauración
de la Jornada Única que va de las 06:30 a las
15:30 horas los lunes, martes y viernes; los miércoles
la entrada es a las 08:00 horas y la salida a las 15:30
horas. Los jueves la entrada es a las 06:30 horas y
la salida a las 12:30 horas. Debido a este cambio de
horario se contrató un servicio de almuerzos
para los alumnos, lo que produjo por ende la construcción
del Comedor.
La
gloriosa historia del Gimnasio del Norte continúa
escribiéndose.

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